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domingo, 14 de agosto de 2011

BASÍLICA MENOR DE NUESTRA SEÑORA DE LA CANDELARIA


La Basílica y Real Santuario Mariano de Nuestra Señora de La Candelaria es el primer templo mariano del Archipiélago Canario. De estilo neo-canario, es obra del arquitecto tiñerfeño José Enrique Marrero Regalado (1897-1956), y fue declarada Bien de Interés Cultural. Ubicada en el municipio de Candelaria, a 20 km de la capital de la isla, se encuentra enclavada entre el antiguo convento de los Dominicos que hoy alberga el Museo de Arte Sacro, y la Plaza de la Patrona, donde se ubican las estatuas de los nueve menceyes guanches.





Detalle de la portada de los pies de la Basílica, frente al risco de la Magdalena, donde está emplazada la fuente de los peregrinos. La fachada principal de piedra noble es flanqueada por pilastras de capitel dórico que sostienen un frontón partido. Sobresale su cuerpo central de forma triangular rematado en cruz latina. Entre las pilastras se encuentra un arco peraltado cuya clave está adornada por un medallón con un relieve vegetal en el centro, siguiéndole un rosetón en forma de conchas en relieve con una vidriera con un tema alusivo a la Virginidad de María. En la fachada lateral, que da a la Plaza, el paramento está recorrido por zócalos de piedra, dividido en tres secciones separada por pilastras del mismo material, rematados por pináculos pareados dobles y tres ventanas.




La Basílica de Nuestra Señora de la Candelaria se construyó entre 1949 y 1959 sobre una antigua iglesia que había sido destruida por un incendio en 1789. Sin embargo las obras de construcción del actual templo se pospusieron en diversas ocasiones y por diversas razones: por la crisis económica de 1931 tras la proclamación de la Segunda República y más tarde por la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial Finalmente el obispo Domingo Pérez Cáceres promovió la construcción de un gran templo que comenzó a contruirse en 1949;  la dirección facultativa se unió al sentir popular de realizar donaciones y limosnas que sirvieran para sufragar los gastos de la construcción del ansiado santuario. Además donativos llegaron desde todas las islas del archipiélago, la basílica tardaría prácticamente una década en acabarse. Finalmente el 1 de enero de 1959 la basílica fué consagrada en una gran ceremonia religiosa.


Su decoración interior es de orden dórico con una policromía simbólica que alude a los tonos de la vestimenta clásica de la Virgen. Su cimborrio o cúpula es de gran amplitud y luminosidad, encontrándose representados los escudos de las siete islas. La techumbre imita al estilo mudéjar y muestra tales caracteres simbólicos en su policromía. Al fondo de la puerta principal se encuentra el altar mayor y el retablo de la patrona.





El monumental mural del presbiterio que cubre el fondo de la Basílica es también de Aguiar. Presenta dos planos, uno terrestre y otro celestial, los dos con grandes figuras alegóricas y terrenales. El izquierdo muestra en su parte inferior a nueve dominicos y a su cabeza al obispo Pérez Cáceres. Lo corona como eje central el Espíritu Santo en forma de paloma, 19 figuras en actitud piadosa suplican su clemencia, entre las que se encuentran hombres, mujeres y niños. Sus murales muestran una estética propagandística de un simbolismo grandilocuente con ribetes expresionistas. El fondo de las dos naves laterales está decorado con óleos del isorano Manuel Martín González, "Tierra de Chinguaro" y "Playa de Chimisay" que plasman el paisaje seco del sur de la isla.



En 1596, el rey Felipe III se declaró protector y patrono de la Virgen de Candelaria, cargo que mantuvieron sus sucesores. El monarca, tras subir al trono, se declaró patrono del Convento Real de Nuestra Señora de la Candelaria, de ahí el rango que lleva el santuario desde entonces. Por lo tanto es el primer santuario mariano de Canarias en recibir el título de "Real" y el segundo templo en general en recibir esta distinción ya que los Reyes Católicos le dieron el título regio a la Catedral de Canarias en 1497.
El 24 de enero de 2011 el templo fue elevado a la dignidad de Basílica Menor por el Papa Benedicto XVI. La solemne consagración de dicho templo como basílica menor se produjo el 2 de febrero siguiente coincidiendo con la Festividad de la Virgen de Candelaria y siendo obispo de la Diócesis de Tenerife, Monseñor Bernardo Álvarez Afonso. Por lo tanto se convierte en el cuarto templo canario en recibir esta distinción y el primero de la Diócesis Nivariense.












En la nave lateral derecha, se encuentra la capilla del Sagrario, donde se puede observar el fresco de la Última Cena del pintor canario-cubano José Aguiar.





En esta misma nave, la capilla penitencial da cobijo al Cristo  de la Reconciliación, obra de Ricardo Rivera Martínez (1936)

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