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viernes, 27 de junio de 2014

CLAUSTRO DO MOSTERIO DOS JERÓNIMOS DO BELEM, LISBON, PORTUGAL


Considerado como una de las obras más importante del arte portugués de todos los tiempos, tanto por sus valores arquitectónicos como por su simbolismo y exuberancia decorativa. El claustro es de planta cuadrangular, con dos pisos y cuatro galerías cubiertas que se abren al patio central por medio de arcadas ricamente decoradas. Se encuentra anexo a la iglesia y a las dependencias conventuales tales como la Sala Capitular, el refectorio y el acceso al coro alto.
Fue proyectado por Diogo de Boitaca a comienzos del siglo XVI, continuado por Joao de Castilho a partir de 1517 y concluido por Diego de Torralba entre 1540 y 1541.


Puerta de acceso al claustro



En el piso inferior encontramos bóvedas de crucería con decoración de estilo manuelino a base de animales exóticos, símbolos nacionales como la esfera armilar y la Cruz de la Orden de Cristo, marineros y emblemas de la casa real (escudo).







La decoración de la segunda planta es de regusto renacentista acorde con la época en que se construye, de la mano de Joao de Castillo y Diego de Torralba.








En una de las esquinas destaca la presencia de la fuente del león, un lugar utilizado por los monjes para lavarse las manos antes de acudir al refectorio, apoyándose en la pata del león, que es el símbolo de la fuerza de San Jerónimo.

Les mostramos también unas imágenes del piso superior.








EL REFECTORIO

Continuando en la primera planta, accedemos al refectorio, obra del maestro Leonardo Vaz, cubierto por bóveda polinervada, nos encontramos con un púlpito de madera desde donde se leían los pasajes de la biblia mientras almorzaban. La decoración es austera y se limita a dos cenefas de piedra y una serie de azulejos que fueron añadidos en el siglo XVIII, en los que se representan escenas del Antiguo y Nuevo Testamento. Cabe destacar igualmente la presencia de una pintura de Avelar Rebelo, del siglo XVII, con la imagen de San Jerónimo acompañado de todos sus símbolos más conocidos. En el lado opuesto hay otra pintura de la Adoración de los pastores, datada en el siglo XVI.

Portada de acceso al refectorio
Interior del refectorio




Adoración de los pastores, Anónimo del siglo XVI









San Jerónimo, obra de Avelar Rebelo, siglo XVIII


Túmulo de Fernando Pessoa
Antes de llegar a la Sala Capitular se puede ver el túmulo de Fernando Pessoa, fallecido en 1935, autor del famoso poema dedicado a los descubrimientos “Mensagem”.

SALA CAPITULAR


Interior de la Sala Capitular




La Sala Capitular es la sala de reunión de los monjes para dar gracias, leer el capítulo de las reglas, o debatir temas relacionados con la vida diaria del monasterio. Este espacio del siglo XVI, sufrió modificaciones en el XIX, situándose por último la tumba de Alexander Herculano, historiador del siglo XIX y primer presidente de Belém. 





En la puerta de acceso destacan las imágenes de San Bernardo y San Jerónimo. Este espacio también ha sido utilizado como tumba de otros escritores y presidentes de la República Portuguesa hasta que se construyó la Iglesia de Santa Engracia donde se instauró el Panteón Nacional.


Túmulo de Alexander Herculano


El túmulo de Alexander Herculano fue diseñado por Eduardo Augusto da Silva, siendo modificado en 1940.


Confesionarios
Cerca del acceso al coro alto observamos numerosa decoración de estilo manuelino, en concreto presente en las puertas de acceso a los antiguos confesionarios, a los cuales los monjes accedían por el claustro y los penitentes por la iglesia. En ellos se confesaban marineros y peregrinos que se separaban de los confesores por una reja de hierro.

EL CORO











El coro alto destinado para la oración en comunidad que se realizaba siete veces al día, que se realizaba de forma recitada y cantada. Esta zona fue diseñada por Diego de Torralba, destacándose las dos series de sillerías decoradas con imágenes de la misericordia y con decoración de vasos, animales mitológicos, cabezas y guerreros, es decir, se combinan temas sagrados y profanos. Las pinturas de las paredes datan del siglo XVIII, representándose los apóstoles y diversos santos entre los que destacan San Jerónimo y San Agustín.

En la parte central encontramos una imagen de Cristo crucificado realizada en madera policromada por el flamenco Philippe de Vries, y donado por el infante Don Luis en 1551.

La balaustrada se vio afectada por el terremoto de 1755, siendo reconstruida en 1883. 

DETALLES DECORATIVOS DEL CLAUSTRO










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