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domingo, 11 de septiembre de 2011

SANTUARIO DEL CRISTO DE LA LAGUNA, TENERIFE


El Convento franciscano de San Miguel de Las Victorias acoge el que conocemos como Real Santuario del Santísimo Cristo de La Laguna. Fue fundado y mandado construir por el Adelantado Alonso Fernández de Lugo, una vez finalizada la Conquista de Tenerife.  San Miguel Arcángel como personificación de la victoria del bien sobre el mal, va a convertirse en el protector durante la batalla, con lo cual será la advocación que tome esta construcción. 










Los trabajos que tuvieron lugar entre febrero o marzo de 1506 y 1580, fueron realizados inicialmente por artesanos locales, pero los de la Capilla Mayor se debieron a Juan Fernández, el cual había sido contratado por el Adelantado en Granada. Esta primera construcción que llegó a ser de tres naves, fue pasto de las llamas en un incendio acaecido el 28 de julio de 1810. Su reedificación dió lugar al templo que hoy se conserva, o lo que es lo mismo, de una sola nave sin capillas laterales.





La iglesia es de una sola nave alta y estrecha, de poco más de cuarenta metros de largo por siete de altura, realizándose el acceso por una portada de medio punto situada junto al corto alto. Se cubre mediante artesonado de madera en parhilera con tirantes. En su fachada presenta la peculiar espadaña de cantería, propia de los templos canarios, y distribuida en dos cuerpos con tres vanos donde se sitúan las campanas.


El fondo de la Capilla Mayor lo ocupa un retablo de plata repujada, formado por nicho, sagrario y frontal, datado en el siglo XVIII y de estilo barroco, siendo obsequios que realizaron diferentes hermanos de la Esclavitud del Cristo.  Además de las cinco lámparas votivas que fueron donadas por familias de clase acomodadas, realizadas en plata, tal y como lo manifiestan algunas de sus inscripciones.




El frontal es el más antiguo de los existentes en Canarias, siendo un regalo de Alonso de Nava y Grimón, Marqués de Villanueva del Prado, estando su realización a cargo de orfebres canarios. Se concibe a manera de lienzo, y la división se realiza mediante galones cincelanos, estando dividido en dos zonas horizontales superpuestas, una superior más estrecha que la inferior. El panel superior, posee un motivo ornamental en base a  tallos, hojas, flores y granadas que se repiten por toda la superficie. Su inspiración son los retablos barrocos isleños, que eran ejecutados por artistas portugueses y andaluces. 
El recuadro central es ocupado por el escudo de armas de la familia de Nava y Grimón (Marqueses de Villanueva del Prado). La parte inferior, se divide en cinco paneles, mientras que la mesa del altar posee una basa y sobre ella cuatro soportes que sostienen el Ara decorado con motivos vegetales. 





El sagrario, es el más antiguo de los existentes en Canarias, y fue regalado por Alonso de Nava y Grimón. Con esta obra se generalizó en las islas el empleo de frontales de plata, elaborados en su mayor parte en los talleres de La Laguna, aunque también se importaron desde La Habana, México u otros lugares de América.




La tercera parte la constituye el gran manifestador de plata repujada, cuyo nicho central de madera tallada y dorada da cobijo al Crucificado, siendo regalado por Mateo Velasco en 1671. El repujado a base de rocallas data de 1761.Se ve rematado por una pequeña talla del Arcángel San Miguel, del que toma  nombre este convento. 

La primitiva cruz de madera se encuentra en el coro bajo del convento de Santa Clara de La Laguna. Esta fue sustituida en 1630 por otra cruz revestida de plata que fue obsequiada por Francisco Bautista Pereyra de Lugo, Regidor de Tenerife y Señor de las islas de La Gomera y El Hierro. Decorada con motivos zigzageantes, de gran sencillez decorativa, siendo de gran influencia en la orfebrería canaria. 








Entre las escasas obras que se conservan en la iglesia se hallan las imágenes de San Francisco recibiendo los estigmas, un Niño Jesús del siglo XVII y de origen canario, así como diversas pinturas como una Virgen de Candelaria de Cristóbal Hernández de Quintana, la Visitación de la Virgen, Santa Rosa de Lima, así como una talla de Nuestra Señora de la Merced.




Con la desamortización, las dependencias del convento fueron empleadas como cuartel de milicias, y luego sede del regimiento 93 de artillería. Los franciscanos se reinstalaron en 1917.




Detalle de las pinturas murales de contenido alegórico que figuran en la sala de ofrendas.






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