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domingo, 21 de abril de 2013

La simbología del Cartel de las Glorias de Sevilla 2013

Hoy analizaremos con detalle los diferentes elementos y símbolos que aparecen en el cartel de las Glorias de Sevilla 2013. Para ello nos basaremos en las palabras del propio autor, José María Mendez, las cuales acompañaremos de las imágenes pertinentes. Destacar que la composición está presidida por la Virgen del Amparo. rodeada de treinta y un rostros, que constituyen sendos retratos. 




En palabras del autor: 


La premisa que debía cumplir la obra era la de incluir algo referente a las hermandades de Gloria adscritas al Consejo y tuve claro, desde el primer momento, la escena que tenía que aparecer: Una imagen rodeada de personas que imploran consuelo y ayuda, con la Fe como hilo conductor en este año dedicada a ella. Pensé primero en San José, cosa que muchos imaginaban por mi devoción al Bendito Patriarca, pero al final me decidí por la Virgen, la primera Creyente, la primera en depositar su confianza en Dios con una Fe profunda en sus designios.


La imagen no tuvo duda: la Stma. Virgen del Amparo por sus connotaciones personales, devocionales y teológicas.
Personales porque es una devoción inculcada por los amigos; porque mi bisabuela era Amparo y mi tía, la hermana Sagrados Corazones de las hermanas de la Cruz, también se llamaba Amparo; y porque mi abuelo paterno, uno de los fundadores de la hermandad de los Javieres puso ese segundo nombre a su imagen titular, el nombre de su hija y que tanto significado tenía para él.


Devocionales porque la oración que aparece en el nimbo de la Virgen contiene una de las invocaciones marianas más antiguas del cristianismo: “BAJO TU AMPARO NOS ACOGEMOS”, el “SUB TUUM PRAESIDIUM” que rezaban los cristianos del siglo primero cuando iban a ser martirizados y que veintiún siglos después se sigue rezando como ejemplo continuo de Fe.
Teológicas porque María no sólo es Maestra en la Fe sino que ampara la nuestra, y bajo su cuidado la vida se hace más llevadera.

Es el año de la Fe, había que hacerlo patente, hay que propagarla para recordar que existe ese don y que la promesa de la Salvación sigue vigente. La frase que lo anuncia en el cartel será de menor tamaño, pero no por ello menos legible que el resto.

De esta forma la idea va tomando cuerpo y el anuncio del tiempo de hermandades de Gloria se va convirtiendo en la representación de las Glorias que Sevilla ofrece a la Virgen. Unas Glorias de Sevilla que son ejemplos de la Fe de sus gentes, una Fe que se transforma en experiencia vital, porque la Fe no es algo etéreo sino el planteamiento de una vida que está llena de virtudes:

Amor y Transmisión de Valores en la Familia, representada en esa niña que se agarra al manto de la Virgen y que sostiene su madre con dulzura mientras su abuela, detrás, las tiene en mente en sus ruegos a María.



Lealtad y Felicidad en los Amigos, ese joven matrimonio que sabe que todo irá bien bajo su Amparo, dos convertidos en un solo ser al servicio de María.



Confianza en la fuerza de la Oración en esa señora de la derecha que deja su vida en manos de la Divina Providencia y en la intersección de los santos.

Trabajo y Constancia de Andex en esa lucha constante por dar alegría y salud a los niños con cáncer y a sus familias y cuyo emblema aparece en el vestido de mi sobrina Carla.

Caridad y la Lucha por la Vida en las Filipensas Hijas de María Dolorosa con el cariño a la juventud y a las jóvenes madres excluidas socialmente, con su fundadora Madre Dolores Márquez a la cabeza, ejemplo que fue de santidad y cuyo retrato aparece en el pliego desplegado.

Entrega en las Hermanas de la Cruz, de espaldas, discreta, en el ángulo inferior, con esa labor y oración constantes de la que puede dar testimonio en profundidad el Vicepostulador de la causa de Madre Mª de la Purísima, el padre D. Alfonso Ramírez.

Y Esperanza en el cirio Lágrimas de Vida, que porta Pablo, en su intento de convertirnos a todos en donantes de órganos, dando vida porque la muerte no es el final.

Llegar a esta representación no fue fácil y la conexión, el hilo conductor no fue rápido. La clave estuvo en dos madres, dos madres llenas de Fe y de Esperanza, que supieron tragarse sus lágrimas y seguir luchando por los demás, cuyos últimos testimonios públicos me sacudieron y me hicieron recordar el sentido final de nuestras acciones: Dña. Susana Herrera, autora del libro “Lágrimas de Vida” y Dña. Mª Luisa Guardiola, presidenta de Andex, a las que agradezco el ejemplo que nos dan.

Hay una frase que se me ha quedado de mi abuelo: “sólo hay que inclinarse ante la santidad y la sabiduría”, y todas estas Glorias que tiene Sevilla son ejemplos de santidad y sabiduría, de una Fe que mueve montañas y de un saber hacer que construye el Reino de Dios entre nosotros, por lo cual debo rendirme ante ellas y ensalzarlas.
Pero las virtudes que describía no son particulares, todos participan de todo en todos, es la Comunión de los Santos, y esas figuras representan momentos claros y diferentes de la vida personal y social, siempre buscando el Amparo de María.

¿Qué ocurre entonces? Pues que el cartel se convierte en una Apoteosis de la Fe de la Iglesia, donde la Virgen María es miembro principal, esas Glorias de Sevilla conforman la Iglesia Militante y los angelitos la Iglesia Triunfante (veinticuatro por mi devoción salesiana a Mª Auxiliadora).

Potencian la Fe las oraciones de los resplandores de las imágenes. En la Virgen: “BAJO TU AMPARO NOS ACOGEMOS, SANTA MADRE DE DIOS. En el Niño la frase de santo Tomás: “SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO” “EN VOS CONFÍO”. En el Corazón Alado, símbolo de la prontitud de su Amparo: “AVE MARÍA”.


Y como marco a toda esta manifestación de Fe, las advocaciones de la Virgen en las cintas de las guirnaldas de flores, las pertenecientes al Consejo y alguna más; el Sagrado Corazón de Jesús y san José Obrero en las esquinas superiores haciendo patente a la Sagrada Familia; y san Antonio de Padua y Sta. Lucía en la parte inferior terminando el listado de titulares de hermandades de Gloria.

                                              


                                 
Agradeciendo de nuevo el honor que se me hace desde el consejo al designarme para realizar este cartel, aprovecho la ocasión para reivindicar el papel de los artistas, de su trabajo de realización y, sobre todo, de creación, de su poder de transmitir ideas. Se me vienen a la mente las palabras que decía mi querido padre: “del Cielo para abajo, cada uno de su trabajo”. Todo el mundo sabe que la Iglesia ha patrocinado el arte en cualquier momento y circunstancia porque quería tener lo mejor. Los artistas nos seguimos sintiendo honrados con estos nombramientos, pero es una pena que como profesionales no se nos trate a veces como al resto. Se nos exige más generosidad que a cualquier otra actividad, cuando la donación es una decisión personal y no debería vincular el encargo. Ojalá algún día logremos que se nos considere profesionales de pleno derecho.

Y para terminar… Que sigamos los pasos de esa niña que agarra el manto y que nos invita con su mirada a seguir su ejemplo, confiada e inocente, con la naturalidad con la que Cristo quiere que nos acerquemos a Él y a su Madre, la Stma. Virgen, que la mira sonriente.

Que la Virgen nos ampare. Muchas gracias.



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