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martes, 26 de abril de 2011

HERMANDAD DE LA RESURRECCIÓN

ILUSTRE Y LASALIANA HERMANDAD SACRAMENTAL DE LA SANTA CRUZ Y COFRADÍA DE NAZARENOS DE LA SAGRADA RESURRECCIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, NUESTRA SEÑORA DE LA AURORA Y SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE




La Hermandad de la Resurrección tiene su sede en la Iglesia de Santa Marina. Desde ella procesionan cada Domingo de Resurrección, dos pasos: El Resucitado y la Virgen de la Aurora.
La iglesia de Santa Marina es uno de los templos más antiguos de la ciudad de Sevilla. Se encuentra situada en la Calle San Luis, una de las arterias fundamentales que cruzaban la ciudad de norte a sur en época islámica. Su construcción se ha jalonado a lo largo de los siglos; por ejemplo, las capillas laterales datan de en torno a 1265. El cuerpo principal, el ábside, la torre y la capilla sacramental pueden ser de finales del siglo XIII o de principios del XIV. De la siguiente centuria son las capillas de la Virgen de la Aurora y la de la Virgen del Amor. Del siglo XX son la capilla bautismal y las dependencias anexas.
Desde un principio se puso bajo la advocación de esta Santa medieval, sobre la que han recaído innumerables leyendas. Son muchas las curiosidades que ostenta esta iglesia, destacando que durante siglos han convivido parroquianos pobre y nobilísimos, de donde vienen sus notables enterramientos como el del humanista Pedro Mexía. Igualmente ha albergado a diferentes hermandades, entre ellas La Mortaja, y como nota negativa se ha visto afectada por el Terremoto de Lisboa y por el fuego en los incendios de 1864 y 1936, siendo reconstruida a mediados del siglo XX y cedida en 1981 a la Hermandad de la Resurrección. Desde 1987, Don Carlos Amigo Vallejo agrega como co-titular a San Juan Bautista de La Salle, que también formará parte de la Hermandad.
El edificio en sí es una mezcla del gótico burgalés y el mudéjar bajoandaluz. Destaca su aspecto austero y diáfano, así como su marcada verticalidad. El exterior, de ladrillo visto, se modula a través de volúmenes definidos por los diferentes espacios (torre, ábside, capillas laterales, ...). La portada principal, de piedra, resalta del muro, abriéndose un muro apuntado remarcado por ocho arcos ojivales abocinados festoneados en zig-zag y puntas de diamante. La corona un alero con catorce cabezas de león. En la cúspide, Cristo Juez imparte justicia, a sus pies, cuatro imágenes de incierta identificación. Sobre la línea de impostas encontramos relieves relativos a la vida de Santa Marina. Las portadas laterales son similares pero de diseño más sencillo.
La iluminación natural de la iglesia se realiza mediante ventanales de diverso tipo y óculos, entre los que destacan el rosetón de lacería sobre la puerta de la nave de la epístola. La torre, de ladrillo, se remata con merlones sirios añadidos en el siglo XIX.
El interior presenta planta rectangular, de tres naves con cinco tramos separadas por arcos apuntados de ladrillo que se apoyan sobre pilares de ladrillo cruciformes. Se cubre con artesonado de madera la central, y de colgadizo las laterales. Las capillas laterales presentan bóvedas semiesféricas.
La Capilla Mayor es de planta poligonal cubierta con bóveda de crucería con nervio espinazo central al estilo burgalés.
La Capilla Sacramental, de planta rectangular con bóveda gallonada, puede estar inspirada en la "qubba" islámica.
Capilla de Nuestra Señora de La Aurora, en el lado de la Epístola, fue sede de la hermandad de La Mortaja. Se cubre con bóveda semiesférica decorada con lacería mudéjar de ladrillo y yesería de inspiración nazarí. La linterna es añadida del siglo XVII.
A nivel escultórico cabe destacar las tallas de : 
- Sagrada Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo (Francisco Buiza, 1973)
- Nuestra Señora de La Aurora (Antonio Joaquín Dubé de Luque. 1978)
- María Santísima del Amor (Jesús Santos Calero, 1969)
- Santa Marina (Miguel Ángel Pérez Fernández, 2007)
- San Juan Bautista de La Salle ( Miguel Angel Pérez Fernández, 2008)
- Nuestro Padre Jesús Cautivo (Antonio Joaquín Dubé de Luque, 2004)
- Santo Ángel Anunciador (Francisco Buiza Fernández, 1975)






SAGRADA RESURRECCIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO



























NUESTRA SEÑORA DE LA AURORA


Antonio Dubé de Luque diseña el paso de palio de Nuestra Señora de la Aurora en 1983, aunque será cuatro años más tarde, en 1987, cuando se comience su ejecucución material en el ámbito de la orfebrería, las ideas estéticas de Dubé, aunque fueron parcialmente modificadas, fueron sacadas adelante por los Hermanos Delgado (hijos de D. José Delgado, primer oficial del Taller de Villarreal), unos jóvenes orfebres que habían trasladado su taller a Sevilla, siendo la peana la primera pieza realizada y bendecida el 22 de octubre de 1987. De inspiración barroca, este palio se caracteriza por su gran cantidad de detalles y pormenores. La labor del bordado se ejecuta entre los años 1991 y 1992 y fue llevada a cabo por el sevillano Taller de José Ramón Paleteiro Bellerín, siendo el último año citado el de su estreno.



Los respiraderos se realizan en 1992, una de las obras más representativas de la etapa inicial del taller, anunciaban el estilo minucioso y detallista que iba a caracterizar a la producción de los Hermanos Delgado.   
Constan de cinco piezas: un frontal, dos laterales y dos esquinas traseras.

El frontal se organiza en torno a una capilla central abovedada, que alberga una imagen de la Inmaculada. Sobre la capilla, un relicario en forma de viril sostenido por dos ángeles, con una reliquia de San Juan Bautista de La Salle. Escoltan la capilla dos arcángeles, con un cirial el de la izquierda y una cruz el de la derecha, y sendos escudos con leyendas; los flanquean columnas abalaustradas de orden compuesto. El resto del frontal lo ocupan dos paños de malla de oro con decoración vegetal repujada sobrepuesta, la cual parte de un jarrón central que derrama una rosa y roleos foliáceos. Estos paneles tienen un marco de perfil ondulante y rompen la línea inferior del respiradero con dos salientes avenerados. En cada extremo del frontal, dos órdenes cobijan un profundo nicho de contorno mixtilíneo. La cornisa se corona a trechos con delicada fronda cincelada.

Esta pieza incluye también las esquinas delanteras, organizadas como capillas de planta ultrasemicircular, levantadas sobre ménsulas de acanto. La derecha alberga a S. Juan Evangelista y la izquierda a S. Lucas, sedentes. Las esquinas traseras no difieren de las delanteras, salvo en las imágenes. La de la iquierda San Mateo y la de la derecha San Marcod, sedentes. La decoració, tanto repujada como cincelada es riquísima y llena de detalles menudos.




El orfebre Manuel de los Ríos, sobre diseño de Antonio Santiago, realiza el llamador en plata de ley en 1992,  situado al lado izquierdo de la delantera del palio. Se resuelve mediante dos cubos con imágenes y decoración cincelada, unidos entre sí por un puente de variada decoración.


La corona de salida de la Virgen de la Aurora es de plata sobredorada con piedras preciosas ejecutada en el taller de orfebrería Hermanos Delgado López en 1993. Posee una rica iconografía mariana. Presenta un original diseño en cuanto a estructura, diferente al resto, su canasto es circular, cerrado sobre aro cilíndrico, rematado por ocho imperiales orlados con rubíes. Se aprecia la cruz triunfante, con diecinueve piedras preciosas, sostenida por dos ángelitos que sostiene el escudo de la hermandad, que a su vez reposa sobre el mundo, una bola de marfil. El canasto está decorado con jarrones de decoración floral, rosas y lirios que aluden a la maternidad y pureza de María, "ces" y guirnaldas que rodean el canasto y lo unen a la ráfaga.Aparecen grabados: un pozo, un espejo, una luna, un arca, una rosa en seis óvalos que se distribuyen en el aro de la corona. El resplandor está compuesto de doce rayos  con decoración de jarrón con rosas y lirios y otros catorce lisos que se introducen en el canasto, todos ellos acaban en estrella. Cada estrella lleva en su centro una cironita.





Antonio Dubé de Luque, diseñador del palio, sería también quien gubiase a Nuestra Señora de la Aurora en 1978. Está considerada entre los especialistas como una obra de gran novedad dentro de la producción artísica de su autor, pues dentro de su estética, encuadrada en el neobarroco, ha sabido plasmar su sello y estilo inconfundible. En madera de cedro, su bello y proporcionado óvalo se nos muestra inclinado hacia la derecha, sus ojos, tallados y pintados en el mismo material, muestran una expresión dulce y serena, ya que carece del rictus doloroso, dado el espíritu jubiloso de la Resurrección de Cristo. Los labios entreabiertos, poseen una inefable delicadeza. En el suave mentón aparece el hoyuelo, rasgo típico de la estética astorguiana. Destaca el tratamiento de la policromía, así como el perfecto modelado del cuello. Representa el momento de transición desde el dolor a la alegría.




Los diseños de las bambalinas también han sido de Antonio Dubé y ejecutados por José Ramón Paleteiro; en 1991 se realizaría la frontal, continuando con la trasera en 1992, y finalmente, estrenándose en el mismo año, las laterales. Está bordadas en oro sobre malla, presentando crestería en la parte superior, ubicando en el centro, la corona real, con caídas polilobuladas, con flecos de madroños. Los motivos ornamentales se articulan con una amplia gama de juegos vegetales, ubicando magníficos jarrones con flores en los paños centrales. El techo de palio es liso. 
La frontal (1991) se subdivide en tres paños decorativos, el central más ancho, cuyo borde inferior tiene perfil mixtilíneo, subrayado por una cenefa de fleco de oro. El paño central organiza su decoración con roleos salpicados de flores explayadas , alrededor de una cartela donde se dibuja una alegoría de la Virgen María: un tallo de azucenas, rodeado de estrellas, bajo corona imperial. Los laterales tienen como centro sendos jarrones bordados, de mediano relieve, de los que brotan pequeñas flores de suaves colores y tallos serpenteantes. Una cornisa de rocalla vegetal, más elevada y complicada en el centro, corona esta bambalina. Dos borlas de hilo de oro, sujetas a cordones dorados, penden desde la cornisa enmarcando el paño central.
La bambalina trasera (1992) es idéntica, excepto en el motivo central, que es una estrella rodeada por la leyenda "Signum Fidei", tomada del escudo de La Salle.
Las laterales (1992) son semejantes entre sí. Se organizan ambas en cinco paños decorativos gemelos de los exteriores de la bambalina frontal, centrados cada uno entre los varales. Dos borlas similares a las delanteras cuelgan de cada varal.





En los laterales aparecen, en hornacinas centrales, las imágenes de Santa Marina y San Juan Bautista de la Salle, alusivos a la historia de la hermandad.
Cada lateral se organiza en torno a una capilla central, de diseño compositivo similar a la frontal, es decir, hornacinas flanqueada por dos capillitas con las imágenes de arcángeles con banderines, enmarcados a su vez, por dos preciosas tajas de reminiscencias barroquistas, con candeleros en el centro, entre dos rocallas, a los que se unen figuras de los Evangelistas, en las esquina. La del lateral derecho cobija la imagen de S. Juan Bautista de La Salle en una hornacina, escoltado por dos arcángeles con banderines, que portan uno el Guión Sacramental de la Hermandad y otro un "Sine Labe", y sendos escudos. Simétricamente a este eje se disponen cuatro paneles idénticos a los frontales, dos a la izquierda, dos a la derecha de la referida capilla, separados por hornacinas que cobijan sendos seises; el de la izquierda tocado y en actitud de baile, el de la derecha destocado.
El respiradero lateral izquierdo es idéntico al derecho, excepto en la imagen central, que representa a Santa Marina. Los arcángeles que escoltan esta imagen portan, el uno el estandarte de la Hermandad y el otro una bocina.
También se pueden apreciar grandes jarras con ángeles, que fueron ejecutadas en 1992 por el mismo taller.



Los varales de los Hermanos Delgado fueron ejecutados entre 1988 y 1990, constituyen los últimos exponentes de la evolución de estos soportes que habían sido iniciados a mediados del siglo XX por Cayetano González. 
El basamento consiste en una copa, repujada con decoración vegetal y geométrica. Cuatro cartelas coronan su borde superior; en la frontal aparece cincelado el escudo de la Hermandad. Dos ángeles tenantes de vestiduras cinceladas, apoyados en la copa y en actitud de vuelo, sostienen sendas guirnaldas. Una semiesfera gallonada ejecuta la transición entre la copa y el varal en sí, compuesto de cuatro cuerpos: el inferior es un fuste salomónico, decorado con racimos y espigas. Le sigue a éste un cuerpo abalaustrado. A continuación, un fuste recto, con decoración vegetal. El cuerpo superior es un fuste estriado, coronado por capitel compuesto.





 

Figuras de Evangelistas en las esquinas y de seises en los intercolumnios. 



Los candelabros de cola fueron ejecutados en 1991 por el  Taller de los Hermanos Delgado. Dos candelabros de cola de 14 brazos cada uno. Cada brazo sostiene un guardabrisas con coronilla minuciosamente repujada. Dos ángeles desnudos se sujetan al tronco, del que salen siete brazos, a manera de ramas que forman grandes y fantásticas volutas, con anillos lisos de trecho en trecho. Seis de estos brazos acaban en un guardabrisas; del séptimo, más grueso y largo, parten otros siete; una gran rosa de pasión nace de la rama gruesa. El tronco principal es rematado con capitel compuesto, sobre el cual un angelillo desnudo sostiene en alto otro guardabrisas. La Virgen de la Aurora procesiona con manto liso azul real estrenado en  la Semana Santa de 2010, estando acorde con las tonalidades del techo de palio y los faldones.





La candelería quedaría culminada en 1990 por el mismo taller que ha ejecutado toda la orfebrería del palio. La candelería se compone de 96 piezas, organizadas en 7 tandas de diverso tamaño pero idénticas proporciones, excepto los cubillos. El candelero se levanta sobre un trípode macizado, cuyos apoyos son tres volutas lisas, adornadas con una guirnalda en la parte superior. Cada frente ostenta una tarja oval, rodeada de roleos vegetales, y una de las cuales lleva cincelado el escudo de la Hermandad. El astil adquiere forma de balaustre. La arandela se decora con seis espejos y guirnaldas de hojas de acanto y el cubillo con tallos vegetales. La peana de planta rectangular, sus tres frentes presentan perfil cóncavo y se elevan sobre moldura lisa y cenefa de acanto. Cada frente se decora con dos paneles de roleos foliáceos, que enmarcan una cartela central. La frontal cobija el escudo de la Hermandad; la derecha, racimos de uvas, y la izquierda, espigas. De cada cartela pende una guirnalda de hojas, flores y frutos. Sobre dos salientes de la base, en sus ángulos delanteros, dos angelotes de pie sostienen en alto sendas jarras.


Dieciséis jarras componen el juego, ocho pequeñas, dos medianas y seis grandes, todas con la misma estructura y decoración.
Cada jarra se divide en dos cuerpos. El inferior tiene forma de copa, sobre basamento de madera; se resuelve en varias molduras, con un toro central decorado de hojarasca cincelada; un gollete cilíndrico sirve de apoyo a la subcopa, decorada con tornapuntas vegetales, hojas de acanto y gallones y ovas radiales; el vaso es muy abierto. Dos ángeles a juego con los de los varales se sujetan a la jarra y sostienen guirnaldas y lazos, que decoran el vaso. El borde de éste, muy grueso, aparece ricamente decorado. El segundo cuerpo constituye el cierre de la copa. Varios anillos de formas lenticulares y tamaño decreciente dan paso a un gollete similar al del pedestal, y se abre en un toro de minuciosa decoración.

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